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soy

soy un silencio en mitad de la noche insomne

soy un canto de plumas en la montaña

soy el que observa

soy la sombra de los que bailan y bailan y se quejan de tanto bailar

soy el que escribe en las paredes de los baños de todo el mundo

soy la mala letra de todas las tareas de niños de escuela

soy un vagabundo francés que se suicida en el Sena todas las noches de invierno

soy un niño que no tiene amigos en el recreo y se sienta solo bajo el árbol más viejo

soy ese que duerme en el parque central del pueblo arrimando su cabeza sobre libros marchitos

soy un don nadie, don todos

soy un desierto lleno de camellos de papel

soy las letras de un bolero, las notas sincopadas del jazz

soy un plato enorme de todas las frutas del mundo cortadas en mitades que nunca se encuentran

soy el llanto

soy la risa

soy un poeta sin carcaj ni flechas que apunten a ningún lado

soy el que una vez fui y el que seré

soy un monosílabo

el aula

dentro del aula cerrada

de cortinas de colores

papelitos en las paredes

sonrisas encerradas

miradas de asombro

miradas de risa

miradas de aprender que el mundo no solo es redondo.

dentro del aula cerrada

se deben tejer los sueños

se debe cantar

reir

aprender

volar

dentro del aula

del patio

de la infancia y la juventud

debe atreverse a soñar.

el quijote en shorts deportivos

recitando canciones de rap a dulcinea que anda en moto.

dentro de las aulas los números primos deben invitar a bailar a las primas,

sin que nadie haga por ello una ecuación siquiera.

dentro de las aulas las montañas se dibujan a si mismas y aparecen en mapas

en dos dimensiones…

 

nuevos vientos

otra ventana

arboles que entran sin prisa

viento que despeina

niños que corren por aulas todavía vacías

silencios

nuevos comienzos

volver al aula como ejercicio de volver a vivir

volver a respirar el aire del recreo

y las sonrisas

empezar de nuevo siempre empezar de nuevo

Poema de julio

mirar el tiempo del barrio

caseras del mercado

los

buses corriendo en las mañanas

 

las hojas en blanco de cuadernos nuevos

libros pospuestos

 

silencios

 

a veces

solo a veces

las ganas de correr

de hacer cosas al mismo tiempo

de atropellarme dentro del tiempo

 

otras

solo de mirar

la vida a veces debe ser mirada

en silencio

y ver pasar el tiempo

reconstruyéndonos

seguro de haber apostado la vida a lo correcto

 

seguro y en silencio

 

 

 

ventanas

la ventana del cuarto deja pasar apenas la luz del sol

la luz de la montaña lejana

la luz de los edificios que se van encendiendo

la luz de los carros que van y vuelven…

dentro

las letras se amontonan

se rebelan

se niegan

la poesía sigue silenciosa

buscando un gato en los rincones

la poesía sigue

Etapas (2)

despertar

a la ducha

desayunar

correr

día tras día

sin tiempo de pausa de hace tanto tiempo sin pausa

correr

no marcar el reloj

mirar la ciudad

las ciudades

y seguir

A veces viene bien una pausa

a

veces viene bien

 

 

 

etapas

caminar

caerse

atreverse a mirar desde el filo del balcón más alto

contener la respiración

no saltar

atreverse

caminar

y así todos los días

ir mirando el mundo de ventana en ventana

luego mirarlo de frente

mirarlo en los ojos de los niños

en las sonrisas

en los problemas

en los milagros que suceden sin que nos demos cuenta

y sin que ellos se fijen en nosotros

comprender que la vida sigue más allá de nosotros

humanos pequeños

motas de polvo cósmico

silencios

y

abismos

Neuritis

dolor de espalda que inmoviliza

no deja respirar

levantarse de la cama es una ejercicio de funámbulo

respirar se hace difícil

es esa huelga de los nervios del cuerpo

que se levantan todos al unísono

y te dejan con los movimientos reducidos

dolor

de muelas en todo el cuerpo

el corazón late

y eso es esperanza

mañana todo estará en paz

 

Ismael Olabarrieta, en memoria

hace algunos años, yo tenía como oficina una mesa del café libro, llegaba todas las tardes saliendo del colegio (en el que trabajaba), ahí tomaba un chocolate con queso y quizás unos cuantos vasos de agua y compartía mesa con Elfer (un compa peruano que vivía de vender libros piratas a las afueras de los colegios), cuando eran libros nacionales, con autorización de los autores, Un día nos dijo que él nunca se había enfermado, pero que sabía que el día que se enferme, iba a ser fatal. A la semana, mientras recorría vendiendo libros en Manabí, tuvo un dolor en el pecho, fue al hospital y trataron de traerlo a Quito. No llegó. Su premonición fue cierta.

los otros dos que compartíamos mesa, éramos Ismael Olabarrieta y yo. curiosamente yo tenía menos de 30 años, de hecho creo que mucho menos que eso, y mis dos compañeros de mesa cotidiana y tertulia por lo menos me doblaban la edad. Ismael era un pintor maravilloso, su obra se puede encontrar dispersa por toda la ciudad. no voy a poner aquí sus cuadros, porque solo quiero contarles un poquito de mi relación, tan intensa, corta y lejana.

Llegó un día con un sobra, nos pidió un cigarrillo, y empezó a fumar como si se le fuera la vida en ello. había prometido, a sí mismo, al destino, a la patria, que si volvía a tener contacto con una hija de la que no tenía razón, iba a dejar de fumar. esa carta era de su hija. no sé cuánto tiempo le duró el esfuerzo…

otro día, los amigos inauguraban un bar llamado el escribidor. coincidimos con ismael en la puerta, y me dijo, no puede ser un bar sin un bonito letrero, me pidió la pintura en spray, que siempre cargaba en la cajuela del carro, y en diez minutos hizo un maravilloso mural, digno del bar y digno de su genio.

Ismael nunca acumuló nada en la vida

solo su arte

su porte quijotesco

su andar con sonrisas

su cigarrillo

hoy me dicen las redes sociales que ha muerto.

queda grabado en mi memoria, ese recuerdo, esas palabras compartidas hace casi dos décadas, y la certeza de que su paso por el mundo y por el arte no fue en vano…

 

pueblo

nos llenamos la boca de tu nombre

pensamos que hacemos las cosas lo mejor posible

soñamos

te invocamos

y a veces

entre tanto pueblo que queremos ser

nos olvidamos que el pueblo colectivo

solo es la suma de seres únicos, individuales, concretos

con silencios

amores

necesidades que a veces uno mismo no sabe que tiene

y que se diluyen en ese pueblo que se pierde en la anécdota

y la historia

no se debe trabajar para el pueblo

se debe hacerlo para cada uno de quienes lo conforman al final del día

para cada soñador

insomne

enojado

feliz

para cada persona solita, individual, con ganas de aprender y con ganas de que la miremos a los ojos

ese es el secreto

ojalá lo recordemos todos los días