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microcuento, Epitafio encontrado en el cementerio Monte Parnaso de San Blas, S.B. de augusto monterroso

Escribió un drama: dijeron que se creía Shakespeare;

Escribió una novela: dijeron que se creía Proust;

Escribió un cuento: dijeron que se creía Chejov;

Escribió una carta: dijeron que se creía Lord Chesterfield;

Escribió un diario: dijeron que se creía Pavese;

Escribió una despedida: dijeron que se creía Cervantes;

Dejo de escribir: dijeron que se creía Rimbaud;

Escribió un epitafio: dijeron que se creía difunto.

Sonrisa de papel, Silvio

Una canción maravillosa del silvio, canción de 1979, nunca grabada en disco. una joyita, yo tenía 7 años y jugaba mete gol gana, y era el arquero además, porque tuve la suerte del ser el dueño del balón. disfruten esta canción y las nostalgias…

“el mundo está en harapos…”

palabra

se acumulan
llueven
truenan

decisiones
los oráculos cerrados
pitonizas en el desempleo
lancé una moneda al aire
y la perdí al caer…

cómo saber qué cómo cuándo dónde

microcuento: Nunca es tarde (Guillermo Bustamante, Colombia)

Caperucita estaba aburrida de que, cada vez que un lector toma el libro y lee, termina primero baboseada y después despedazada por el lobo, saliendo finalmente a través de una chapucera autopsia de cazador. Para acabar con este ciclo infernal, convenció a una amiguita de hacer sus veces y presentarse en la escena de marras con la canastilla munida de manjares. La abuela estaba muy viejita y no notaría la diferencia; le prometió cierto favor como recompensa, una vez la sencilla misión fuese cumplida.

Quiso verificar personalmente el desarrollo de los acontecimientos. En su momento, oyó los infantiles gritos que en el libreto marcaban, primero, la infructuosa negativa de Caperucita a dejarse comer por el lobo y, luego, la disposición de la niña en bocados convenientes a las costumbres de mesa de estos carnívoros.

Sólo entonces, contenta, Caperucita cogió su propio rumbo, con la deriva que suele caracterizar a un actor desempleado.

poema ajeno, cristina peri rossi

I LOVE CRISTINA PERI ROSSI

En el portal de Amazon
aparece mi nombre

al lado de Michael Jackson
Madonna y George Clooney

venden camisetas en tres tallas
(pequeña mediana mayor)
para hombres mujeres niños
o niñas

las camisetas blancas
tienen una inscripción
en letras rojas: I love Michael Jackson
Y love Madonna
Y love Goerge Clooney
Y love Cristina Peri Rossi
mi nombre es más largo
ocupa más espacio

Me pregunto quién habrá tenido
la alocada idea de quererme en camisetas
de Amazon

Sólo me gusta el No llores por mí Argentina
de Madonna
y detesto a George Clooney
(Michael Jackson me da un poco de lástima
tuvo una infancia difícil, como yo)

Al otro día las camisetas siguen allí
en el portal
a quién se le habrá ocurrido
que me ama tanta gente

como no me lo termino de creer

compro un par de camisetas Y love
Cristina Peri Rossi

-a ver si haces un poco de dinero-
dice mi amiga –que la literatura
no da para comer
parece que puede dar para vestirse un poco
pienso

A los quince días llegan por correo
las camisetas I love Cristina Peri Rossi

dos por cincuenta dólares más diez de envío
Pienso que amarme no es tan caro
podría ser mucho peor

Mi abogado dice que es inútil poner una demanda
Amazon no contesta
tiene una respuesta robot para todos igual

no sé a quién regalarle las camisetas

A mí, mi amor me queda grande.

el tiempo…

siempre he tenido una relación extraña con el tiempo,
de niño quise creer que no existía,
que todo era ilusorio
y esas cosas
después pinté en las paredes
relojes
desordenados
para rechazarlo…
protesta de grafitero con mala letra…
y luego
y luego
descubrir que podía hacer tres cosas simultáneas
y que la energía no se agotaba…

hoy, mirando el espejo
no lo encuentro…
el tiempo se me acaba antes de empezar a respirar…
y no, ya no uso reloj…

microcuento

la llegada del vapor estaba anunciada en todos los carteles del puerto para las 8 de la noche. el hombre que fumaba espera certero la llegada de su amor, no podía parar de darse vueltas alrededor del puesto de la señora que vendía cigarrillos. a las 7, ella le sonreía, 7 y media era mutuo el acercamiento. faltando un minuto para las 8, entre los dos levantaron el puesto y se fueron en bus al otro lado de la ciudad, comentan los vecinos que no hay nadie más feliz en todo el barrio. no pasó nada en el puerto, nunca pasa nada en los puertos…

El regalo, Jaime Guevara

hermosa canción de amor y regalos…

MICROCUENTO: Longevidad – Luis Chitarroni y Raúl Brasca

No son las parcas quienes cortan el hilo ni es la enfermedad ni la bala lo que mata. Morimos cuando, por puro azar, cumplimos el acto preciso que nos marcó la vida al nacer: derramamos tres lágrimas de nuestro ojo izquierdo mientras del derecho brotan cinco, todo en exactamente cuarenta segundos; o tomamos con el peine justo cien cabellos; o vemos brillar la hoja de acero dos segundos antes de que se hunda en nuestra carne. Pocos son los signados con posibilidades muy remotas. Matusalén murió después de parpadear ocho veces en perfecta sincronía con tres de sus nietos.

filias y fobias

me gustan los atardeceres
las series de detectives o policìas
los amigos
las amigas
el vino tinto
una buena cena en compañìa
la soledad
un buen libro
un mal libro
la poesía

una tarde sin nada que hacer excepto morir algunas veces
me gusta resucitar
para tener alguna certeza
me gusta la familia
la música en español
las preguntas oportunas
la computadora, el internet y todas esas faunas
un cigarrillo a medias
una coca sin azùcar
el jugo de naranja
mirar por la ventana…

me aterra
los ladrones
las reuniones improductivas
la soledad
el jugo de naranja cuando una de ellas está dañada
el olvidar
el no poder caminar por la vida
la dependencia
el cerebro enfermo
el no saber
la enfermedad
me aterroriza
lastimar
herir
destruir
me duele
el dolor ajeno
la injusticia
las vigas en cientos de ojos que no veo

me gusta mirar
oler
sentir
contar cuentos
la poesía

las cosas que me gustan son màs
¿servirà para algo la democracia?

 

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