lluvia, a veces

cuando era guagua la entrada a clases coincidía siempre o casi con la lluvia. el encauchado como se llamaba esa funda con manitos y capucha amarilla nos acompañaba a los primeros días. era como si el cielo se hubiera dado cuenta de lo terrible que era cambiar la rutina y entrar a clases.

este año acaba de caer la primera lluvia en mucho tiempo.

los bosques ojalá no se incendien más.

ojalá a los niños no les pongan esos encauchados amarillos, y ojalá no nos enfermemos con ninguna clase de gripe.

desde el décimo piso de la oficina, kito se ve distinto, humedecido a los tiempos, con frío que provoca la taza caliente de café.

se ve poca gente caminando, la noche cayó sobre la ciudad humedecida -como si se tratase de llanto-. y solo dan ganas de salir corriendo. el destino no importa, como para el viejo ulises, lo que realmente nos llama, es el camino…

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Un comentario »

 
  • Pilar dice:

    mmmmmmmmmm…Hasta acá llegó el olor del cafecito….Y después de la caminata acompañada de San Pedro ,que a los tiempos se acuerda de mandarnos esa gloriosa llovizna. Solo provoca acurrucarse en camita, con todo apagado. Para escuchar el choque del agua en el zinc de alado… Qué rico!!!!!!

 

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