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al maestro jorgenrique

el día que decidí volver a poner en el aire este juego de palabras, recibí una noticia que congeló mis palabras por algunas semanas. gracias ( o desgracias) a twitter me enteré de la noticia algunas horas antes que los medios de difusión masiva. aunque sabíamos que estaba grave, sabíamos que estaba enfermo, sabíamos y sabíamos, de todas formas, la muerte se presenta siempre con un traje de dolor inevitable.

el primer libro que tuve de adoum fue un intercambio, lo canjeé por otro a un amigo que no sabía nada de poesía. estábamos en segundo curso de colegio y yo empecé a enamorarme de su palabra. lo veía tan perfecto en el uso del lenguaje, tan distante como solo pueden estarlo quienes ya descubrieron el camino de la poesía.

luego, vino el lanzamiento de “entre marx y una mujer desnuda”, recuerdo las palabras de raúl pérez torres “estamos adoumecidos, con la cerveza, perdón, la certeza de descubrir su palabra”.

y así me quedé, adoumecido…

pero fue en este siglo que tuve la revelación. pude conocer en persona al maestro y a su esposa nicole. pude pasar algunas horas conversando, fumando tabacos mentolados, y añorando esos vodkas helados en botellas chiquitas.

2004: esos días que pasamos metidos en sus carpetas personales, leyendo y releyendo los recortes, apuntes, notas, cartas. originales de neruda en tinta verde, esos días son inolvidables. preparamos el texto con la candidatura para el premio cervantes, y estamos seguros que, si hubiéramos tenido un poco más de apoyo político, se lo hubiera ganado.

2005:  “portadores de una utopía”: recuerdo el acto maravilloso , suerte de ópera, montada en el teatro nacional para homenajear su vida y obra, textos leídos, músicalizados, actuados, bailados, todo para que el ecuador y el mundo reconozca la obra del maestro adoum.

2006: el trabajo hormíguico de recolectar, leer, preparar y amar sus obras in-completas, porque siempre estuvimos seguros que su obra nunca iba a terminar…

2007: y recuerdo, esa primera sesión de “el poeta y su voz”, teatro nacional lleno, y en el escenario, un escritorio, una lámpara y un poeta. jorgenrique con su magia, sus silencios, su palabra. el teatro en silencio absoluto. hasta el aplauso final, en el que el poeta tuvo que detenerse y agradecer y sonreir y saber que la poesía puede hacer el milagro.

después la vida siguió, y yo me declaro adoumecido desde siempre. y quizás más, luego de conocer, charlar, escuchar personalmente al maestro.

ahora nos queda su palabra, la sombra de lo que fuimos y de lo que somos, y los recuerdos -misteriosos hilos que lanzamos al mundo para no olvidarnos de vivir- y nos queda bichito, y nos recubren algunas certezas, algunos dolores y una vasija de barro que nos espera implacable. salud jorgenrique,  y sin duda estarás brindando en algún con benedetti quien no soportó la muerte solo y te mando llamar…salud poeta.

presentación del libro “crueldad de la memoria” (de edgar allan garcía)

crueldad

acto de lo cruel

cruel

que se deleita en hacer sufrir o se complace en los padecimientos ajenos

14 de febrero, comercial día del amor comercial.

crueldad del corazón que llama dios al azar que teje y desteje el artificio.

llamada de la palabra sagrada

alimento sagrada de bosques

la palabra del edgar que vuelve a aparecer, incómoda, dolorosa, doliente y esperanzada

recuerdo la primera vez que el édgar nos leyó “sobre los ijares de rocinante”,

todos éramos casi unos niños (o unos niños mismo)

en un taller literario en el colegio integral

sentados en el patios

édgar sacó de su bolso maleta talega

unas hojas mecanografiadas con ese texto dedicado a su padre

“un día de cuyo nombre no quiero acordarme

fue declarado muerto por los médicos que nada saben de esas cosas.

y bajó al útero de su tierra

sobre los ijares de rocinante”

terminó de leerlo

el silencio

todo el silencio

y lo vimos llorar

lagrimitas coquetas que se escabullieron de sus ojos hasta nuestra alma

fuimos aprendiendo que para eso

nos sirve la poesía.

y también nos sirve para bailar  tregua y catala como los famas

pero más rápido (título acertadísimo de un poema acertadísimo

de un amor desacertado del edgar, como todos los amores)

en los ijares de rocinante

escavamos una poética prehistórica

arrebolada de colores ocres

clases de sociología, rumiñahui y atisbos de ayahuasca

“ella nos ha salido patidifusa

opuesta a la definición de mujer terrestre”

después

pasa el tiempo si es que pasa

si es que es el tiempo

y si por último si pasa y es el tiempo, si nos importara

llega marcahuasi

abandonado a la inclemencia

de sus espíritus guardianes

y nace otro libro

cannabis

a través del cual la voz poética

“pecador me confieso

que he pecado impecablemente

y que ahora y en la hora del deseo

no pueden mis ojos ser más sinceros

no puede mi cuerpo estar más luminoso”

este libro nos trae un viaje desde lo hondo de la selva

las experiencias chamánicas inevitables

la llegada de un sabbat adorador

y el silencio de li tai po

muriendo

como única posibilidad de abrazar la luna para siempre

“pero caramba señores

¿acaso no saben cómo son los poetas?”

y por supuesto nietzsche, proust, lennon nos halan de las barbas

para conmovernos y despertarnos

en un gigante texto declaración de principios

y de finales

que siempre son más complicados que los principios

“yo hurgo tú hurgas nosotros hurgamos

en la sombra en el pecho

en la muerte

y no hay nada sino este oscuro

abrazo este anzuelo desnudo

que gruta te amo dragona

hoja de hierba

cántara rota”

el poeta sigue hurgando

dentro de los hábitos distintos de monje de la palabra

pero cambia de hábitos y de hábitos y el silencio

que nos deja llenos de poesía es el mismo

“dime

odiado siamés

hueso de mis huesos

¿no sería mejor nacer hacia atrás,

salir para adentro, subir para abajo,

o caer hacia arriba?”

las preguntas responden

en esa suerte de juegos de sentidos que es el lenguaje

que es la poesía cuando se convierte en puerta para entrar y no para salir

en ventana para mirarse y no para mirar

en espejo que no nos refleja sino que nos presiente

matutinos habitantes de una noche deshabitada.

y por fin

llegamos despacito

en trolebús de la poesía a la crueldad de la memoria

al dolor de lo que se revive eternamente

sísifos silencios cargando nuestras tumbas a todas partes

llenas de sonrisas y de muertes (que al cabo y al fin son siempre una y ninguna)

llenas de vacíos y de agujeros en el saco elegante

el que usa el poeta para escribir y desescribir

 

el tiempo es el curioso aliado del poeta alado

todos los años vividos no alcanzan para decantar el sonido

y el sabor de las uvas luminosas

que nos dan silenciosos vinos de tormenta

de colores

de palabras enamoradas que se bailan sin que nadie lo note

partiendo del sencillo acto de amagar a la muerte

enamorarla sin que lo note y dormir un amanecer más

“lo que un día, sin piel llamé felicidad,

regresó frágil como la luz de la tarde

a punto de ser manchada por una polilla negra.

la recorrí en puntillas, sin atreverme

a abrir los párpados, deslumbrado

por la súbita ternura de la espina”

esa es la poesía para edgar allan

esa mezcla curiosa e indescifrable de lo rosa y lo espina

de lo muerte y lo vida

de la posibilidad de la luz

y la certeza de la luz

“crueldad de la memoria”

navega entre ríos inhóspitos

extraviados

y también lleno de dolor

unas lágrimas pueden escaparse con su lectura

que el presentador recomienda se haga

con cucharaditas pequeñas

si es posible con piojito en la cabeza

y no más de tres o cuatro poemas cada ocho horas

siempre se corre el riesgo de una sobredosis

que nos puede llevar a creer que siempre

la crueldad será el lugar preferido de vida para la memoria

y también viceversa

viceverso

corazón

“tantas veces quisiste domarlo

sujetarlo cruel contra las pilastras

dela razón o de la conveniencia.

no gritar, no morder, no cantar”

pero edgar lo sabe

ustedes esta mañana extraña de sábado para hablar de poesía

cuando la gente todavía piensa que al amor lo puede cantar arjona

o cualquiera,

es el corazón

insisto el de edgar o el de ustedes el que

“revisa los papeles

que abandonas tras el caos y rescata,

uno a uno, los fragmentos de la piel

que aún tiritan en la madrugada”

sabiendo que la madrugada para el poeta

es cualquier hora del día

en que se necesite que lo sea,

porque caminando de la mano de sí mismo

el poeta descubre en el patio

“Porque nadie la quiso y tuvo que inventarse

su propia melancolía, porque entre una humillación

y otra, terminó por creer en callejones sin salida.”

en callejones como en el que van a caer

distraídos por la poesía

por la crueldad

y siempre

mierda

por la memoria

muchas gracias…

 

 14 de febrero de 2009

¿Por qué rompecabezas?

Buen tiempo gente…(es curioso como desde la entrada al blog se deben cambiar algunas cosas, no se puede saludar mencionando la hora del día o el clima, porque, si bien para mí es la mañana, para quien se atreva a leer este breve espacio en que no estás, nunca se podrá predecir qué hora del día es), en fin, después de esta disquicisión temporal, quiero presentar este blog renacido. Sí, yo tuve uno igualito que tenía otra dirección muy parecida, pero que desapareció hace 6 años por varios motivos. Por ausencia de algunos de ellos, he decidio volver a subir al espacio y tratar de escribir con seriedad algunas divagaciones silenciosas y sencillas que quizás no interesen a nadie.

A decir verdad es complicado explicar el sentido del nombre del blog. Quizás el .ec sea más fácil. Nací en .ec, en el centro de uio y odio las siglas que hacen chiquitos los lugares de nacimiento. En todo caso, la Maternidad Isidro Ayora fue testigo del primer grito rebelde contra el médico que me sacó de ese lugar cómodo y silencio donde viví nueve meses.

Después de algunos años de ese suceso, estudié periodismo porque quería parecerme a mi tío favorito, al que la muerte siempre injusta y desagradecida se llevó sin previo aviso en una esquina con semáforo de mi propia ciudad. Luego de pasar algunas horas en las aulas de la U y de salir encartonado como Periodista, tomé la decisión de no serlo nunca. Claro, quedaba la alternativa de ser uno, pero solito. Yo había nacido poeta y para esa gente rara, trabajar con otras personas nos es un calvario.

Para poder unir las dos profesiones, encontré en “rompecabezas” (programa radial diario dedicado a la poesía y a la “mejor música de nuestro planeta natal”) una alternativa. Estuve al aire casi seis años, todas las noches, cuando la gente normal dormía o trasnochaba entre deberes, tareas y amores. Terminar la jornada con un “que sueñen con los angelitos”, como me enseñó mi abuela que ahora es uno de ellos, fue un ritual para deshacer las malas vidas del día. Pero, el tiempo pasó, y con el cierre del blog, también desapareció (siempre digo que momentáneamente) el programa de radio.

Ahora, después de descubrir que sirvo como profesor de literatura y poeta, regreso al espacio virtual, a escribir secretos que estoy seguro que solo o leeré y a publicar y escribir secretos de otros que quizás a nadie le importe.

Qué vamos a hacer, soy un poeta y periodista, es decir, chismoso con título universitario que, como dice Tristeza de la película “Qué tan lejos”, también tengo cosas que decir, en lugar de tomar un trago donde el Iguana,

Con estas palabritas y mientras descubró cómo mismo funciona el diseño de este conjunto de sueños, me despido en mi primera entrada. Esperando que en el momento de irse a dormir, “sueñen con los angelitos de colores” que mi abuela me regaló para que me acompañen en este extraño transitar de la vida. Buen viento y buenas aguas. Bienvenidos, bienvenidas a rompecabezas….